¿Qué versión leer?

Hola.

Dada la complejidad del texto y la azarosa historia de su publicación original, no existe una versión “total y definitiva” de Ulysses (igual que con el Quijote o Apocalypse Now). Según Wikipedia, existen por lo menos 18 ediciones, desde la impresión limitada publicada en París en febrero de 1922 (sólo 1000 tiradas) hasta la edición crítica de Hans Walter Gabler de 1984 (una labor de arqueología que mezcla y “corrige” todas las versiones anteriores).

Esta confusión se puede volver mayor en los próximos años ya que la novela hace parte del dominio público desde 2012, y cualquiera puede reeditarla y traducirla libremente. (El texto en inglés aparece completo en el Project Gutenberg.)

Una forma de ahorrarse el dolor de cabeza es buscar una buena versión comentada, con notas, aclaraciones, estudios críticos y mapas. Como Ulysses es una obra fundamental en la tradición literaria inglesa, son mucho más completas y serias las ediciones anotadas en ese idioma. En español quizá el factor más importante sea las diferencias entre las traducciones.

Como nuestro interés primordial es disfrutar al máximo la novela de Joyce sin perdernos en laberintos filológicos, acá van algunos apuntes para empezar a decidir qué versión se ajusta mejor al gusto personal.

Ediciones comentadas en inglés

Para la gente valiente que quiere enfrentarse al texto en el lenguaje original (yo incluído, aunque de valiente tengo más bien poco), el abanico de opciones es bastante amplio. Como ya decía antes, el texto sin comentar se puede conseguir gratis en internet o muy barato de segunda mano en ediciones viejas.

Si se busca un volumen comentado, los foros recomiendan en general dos opciones:

Ambas se pueden conseguir nuevas o usadas por internet (en Amazon o Iberlibro, por ejemplo). El precio oscila alrededor de los 10 euros.

Traducciones al español

Para ilustrar un poco la dificultad de traducir esta obra al español, acá va una anécdota de Juan José Saer:

Borges, que había viajado a Santa Fe a hablar sobre Joyce, estaba charlando animadamente en un café antes de la conferencia con un grupito de jóvenes escritores que habían venido a hacerle un reportaje, cuando de pronto se acordó de que en los años cuarenta lo habían invitado a integrar una comisión que se proponía traducir colectivamente Ulises. Borges dijo que la comisión se reunía una vez por semana para discutir los preliminares de la gigantesca tarea que los mejores anglicistas de Buenos Aires se habían propuesto realizar, pero que un día, cuando ya había pasado casi un año de discusiones semanales, uno de los miembros de la comisión llegó blandiendo un enorme libro y gritando: “¡Acaba de aparecer una traducción de Ulises!”. Borges, riéndose de buena gana de la historia, y aunque nunca la había leído (como probablemente tampoco el original), concluyó diciendo: “Y la traducción era muy mala”. A lo cual uno de los jóvenes que lo estaba escuchando replicó: “Puede ser, pero si es así, entonces el señor Salas Subirat es el más grande escritor de lengua española”.

Aclaro que Borgés SÍ leyó el Ulysses en el original. De hecho, fue uno de los primeros críticos de habla hispana en apreciar la obra de Joyce, tanto que le dedicó ensayos, conferencias y hasta un poema. Por otro lado, ese primer traductor al español del Ulises era un personaje fascinante en sí mismo, como muestra el mismo Saer más abajo:

José Salas Subirat no era ni catalán ni chileno como la vaguedad usual de cierto periodismo literario pretendió revelar más de una vez; nació en Buenos Aires el 23 de noviembre de 1900 y murió en Florida, una localidad bonaerense, el 29 de mayo de 1975. Está enterrado en el cementerio de Olivos. Fue autodidacta y trabajó, entre otras cosas, como agente de seguros, oficio sobre el que escribió un manual: El seguro de vida, teoría y práctica. Análisis de la venta, que publicó en 1944, es decir, un año antes de que saliera la traducción de Ulises. En los años cincuenta publicó libros de autoayuda, como La lucha por el éxito y El secreto de la concentración, y una Carta abierta sobre el existencialismo, que Santiago Rueda incluyó en su catálogo. Pero había escrito novelas sociales y artículos en la prensa anarquista y socialista de los años treinta, y un libro de poemas, Señalero.

Después del intento de Salas Subirat han salido por lo menos dos traducciones más. (NOTA: Hay una cuarta versión, de Marcelo Zabaloy, editada por El cuenco de plata. Más información en los comentarios.) La más común en las librerías españolas es la de José María Valverde, editada tanto por Tusquets como por la colección DeBolsillo. También está la edición a cuatro manos de María Luisa Venegas y Francisco García Tortosa para Cátedra, con un corte más académico.

¿Qué traducción es mejor? Eduardo Lago hizo un estudio comparativo para la Revista de Libros hace unos 3 años. El artículo es muy interesante en su totalidad, pero la conclusión es muy sencilla:

Quede claro, en todo caso, que en mis consideraciones sólo pesa la fuerza de los textos al desnudo: las introducciones, los aparatos de notas y demás (presentes en las tres ediciones) son instrumentos sin duda de gran utilidad, pero no dejan de ser apéndices. En fin de cuentas, si Joyce prefería ocultarlo, es porque soñaba con un lector a merced de la magia de su texto (y viceversa). Al final del cotejo, una intuición de Walter Benjamin que siempre me había resultado nebulosa había adquirido una sorprendente precisión: la idea de que el original encierra en sí todas sus posibles versiones. Las tres que existen en español brotan con fuerza del texto primigenio, erigiéndose cada una como un edificio sólidamente cohesionado, en el que se trasluce eficazmente la belleza de aquél. Extrañamente, cada una a su manera, pese a errores, omisiones, manipulaciones y añadidos, las tres son el Ulises. Honestamente, no considero que ninguna versión sea globalmente superior a las demás.

Como dato curioso, Eduardo Lago lleva trabajando desde hace unos años en un proyecto que busca lograr una traducción colaborativa del Ulises entre todos los países hispanoparlantes. Tal vez semejante caos se complemente bien con la polifonía de la novela.

Audiolibro

Para concluír, me gustaría recordar que Joyce era un escritor muy fonético. Muchos de los chistes (entre los muchísimos chistes que hay en la novela) se entienden mejor si se leen en voz alta, preferiblemente con acento irlandés. En internet se consiguen audios de varios actores leyendo fragmentos del libro, incluso del mismo Joyce:

Pepe compartió esta versión dramatizada del famoso soliloquio de Molly Bloom (las últimas páginas de la novela)

En LibriVox se pueden conseguir dos grabaciones gratuitas del libro completo (1 y 2). Pueden ser muy útiles para apreciar el efecto original que quería producir Joyce en el oído de sus lectores.

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7 Comentarios en "¿Qué versión leer?"

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Gema
Invitado

Hay una nueva traducción, publicada este año en octubre que es de una editorial independiente Argentina , de bastante prestigio que se llama ” El cuenco de plata”.
El traductor ( que creo que no se dedica profesionalmente a la traducción ) es el mismo que ha traducido la primera versión del Finnemans Wake al español.
La he visto en la Casa del Libro de Gran Vía.
¿Alguien sabéis algo al respecto de ella ?
Aquí os dejo el link
http://www.elcuencodeplata.com.ar/libro.php?id=232

Gema
Invitado

Gracias a tí y a Ciervo Blanco por este proyecto , Sebastián.

Rocío
Invitado

Hola,
Yo la versión que tengo es de circulo de lectores de hace unos cuantos años. Lo tradujo José Salas Subirat. No se si es buena traducción o no.
Muchas gracias

Pepe
Invitado

Papelón intraducible como pocos -incluyan el Finnegans…
Yo uso la versión de José María Valverde.
La mejor introducción pudieran ser los apuntes que se recogieron de las clases que impartió su colega Nabokov (Vladimir) sobre “el Ulysses”. Publicadas como “Curso de Novelística Europea” (o similar), donde analiza distintas novelas emblemáticas (Bronte, Kafka, Dickens, Stevenson et alter)
Para leerlo en VO. sin sub. … ufff … gluff… brgh … scrrr … me temo que nanai. Habría que empezar con el sajón medieval, los isabelinos, los escritos de la cía de Iesú, y el macarrónico spikinglis de los tabloides… un mundo no, una galaxia.

Ismael
Invitado

Yo, después de la mala experiencia con la traducción de otras obras no digo que difíciles pero desde luego no fáciles, como Submundo, de Delillo o El arco iris de la gravedad, de Pynchon, creo que voy a optar por el texto original.

pepe
Invitado

Pin de oro y brillantes a quien lo lea de cabo a rabo sin saltarse ná de ná.

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